Instituto Superior de Estudios Lomas de Zamora // DIEGEP 6571 // CUE 0620756-00

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Comunidad

La ciencia se aprende investigando: preguntas, evidencias y experiencias para construir conocimiento

Prof. Melina M. B. De Paola.

Profesora de Física 2, de la Carrera Técnico Superior en Higiene y Seguridad en el trabajo en el Isel.
Profesora de Enseñanza media y Superior en Física (UBA)

Enseñar ciencias implica mucho más que transmitir conceptos. Supone generar oportunidades para preguntar, experimentar, analizar evidencias, debatir y construir explicaciones. Desde su experiencia docente, la profesora Melina M. B. De Paola reflexiona sobre los desafíos de la enseñanza científica y el papel del laboratorio en la formación de estudiantes de Nivel Superior.

Enseñar ciencias para investigar y comprender

La formación científica requiere mucho más que la incorporación de contenidos. Para Melina M. B. De Paola, Profesora de Enseñanza Media y Superior en Física (UBA), uno de los desafíos actuales se encuentra en fortalecer los saberes previos y generar propuestas que acerquen a los estudiantes a las prácticas propias de la actividad científica.
Según explica, la enseñanza de Física y Química se ve atravesada por las dificultades con las que muchos estudiantes llegan a las distintas instancias educativas, particularmente en el área de Matemática. A esto se suma una simplificación de determinados contenidos científicos que, si bien busca facilitar su comprensión, puede reducir las oportunidades para formular preguntas, analizar evidencias, experimentar, argumentar y construir explicaciones.
Por eso, plantea la necesidad de generar propuestas que permitan recuperar la investigación como parte del aprendizaje. En este proceso, el estudiante no ocupa solamente el lugar de quien recibe información, sino que participa activamente en la construcción del conocimiento.


El laboratorio como espacio de investigación

El laboratorio ocupa un lugar central en esta perspectiva. La experimentación permite acercarse a los fenómenos naturales desde la experiencia directa, pero su valor pedagógico no se encuentra únicamente en comprobar aquello que previamente explicó la teoría.
Para De Paola, el desafío consiste en transformar el laboratorio en un verdadero espacio de investigación. En lugar de seguir siempre procedimientos cerrados, los estudiantes necesitan avanzar progresivamente hacia actividades que les permitan formular preguntas, plantear hipótesis, tomar decisiones, analizar resultados y elaborar conclusiones.
Esta progresión también resulta fundamental para desarrollar autonomía. La docente recuerda que, durante su propia formación, muchas prácticas de laboratorio estaban estructuradas como una “receta de cocina”, mientras que posteriormente se proponían trabajos completamente abiertos. Desde su mirada actual, el aprendizaje requiere transitar diferentes grados de apertura para que los estudiantes puedan desarrollar gradualmente las herramientas necesarias para investigar.


Preguntar para aprender

En esta forma de entender la enseñanza, la pregunta ocupa un lugar fundamental. Preguntar permite iniciar una investigación, buscar explicaciones y construir nuevos conocimientos.
Por eso, el rol docente también implica generar situaciones que despierten la curiosidad y ayuden a los estudiantes a formular sus propias preguntas. Problemas, debates y experiencias pueden convertirse en puntos de partida para que aquello que observan deje de ser simplemente algo dado y se transforme en un objeto de investigación.
La ciencia, entonces, no se reduce a conocer respuestas. También implica aprender a observar, preguntar, investigar, buscar posibles explicaciones y debatir distintas ideas. Para De Paola, estas actitudes son parte fundamental de la construcción del conocimiento científico y permiten que los estudiantes asuman un rol más activo durante el aprendizaje.


Divulgar para despertar curiosidad

La divulgación científica también puede desempeñar un papel importante, aunque con ciertos límites. Para la docente, una charla, un video o una propuesta de divulgación pueden despertar interés y acercar a los estudiantes a determinados fenómenos o problemáticas.
Sin embargo, la divulgación no reemplaza la enseñanza formal de las ciencias. Aprender requiere tiempo, profundización y una construcción progresiva de conceptos, además del desarrollo de herramientas matemáticas y metodológicas.
La clave está, entonces, en aprovechar la divulgación como una puerta de entrada: una oportunidad para despertar preguntas que luego puedan profundizarse mediante procesos de aprendizaje más sistemáticos.

 

Ciencia, tecnología y pensamiento crítico

Otro de los desafíos aparece frente a la enorme cantidad de información disponible. El acceso a herramientas informáticas facilita la búsqueda de contenidos, pero no garantiza por sí mismo la construcción de conocimiento.
Desde su experiencia, De Paola observa que muchos estudiantes acceden a información y la reproducen sin analizar necesariamente su procedencia, confiabilidad o pertinencia. Por eso, considera necesario desarrollar estrategias que permitan seleccionar, interpretar y utilizar la información de manera crítica.
En este sentido, enseñar ciencias también implica enseñar a pensar: reconocer evidencias, analizar información, fundamentar afirmaciones y construir explicaciones.


Una formación vinculada con la Higiene, la Seguridad y el Ambiente

Esta mirada adquiere una dimensión especialmente significativa en la carrera Técnico Superior en Higiene y Seguridad en el Trabajo. El laboratorio ofrece situaciones concretas para reconocer riesgos, utilizar materiales y equipos correctamente y adoptar medidas de prevención.
La propuesta no consiste solamente en aprender normas, sino en incorporar los conceptos de higiene, seguridad y ambiente de manera transversal y progresiva. Identificar peligros, evaluar riesgos y actuar responsablemente forman parte del aprendizaje y contribuyen al desarrollo de una cultura de prevención que luego resulta fundamental en el ámbito laboral.


Aprender ciencia también es aprender a comunicar

Las Ferias de Ciencias constituyen otra oportunidad para poner en práctica este enfoque. Presentar una investigación frente a otras personas exige comprender las evidencias obtenidas, fundamentar las conclusiones y responder preguntas.
Para De Paola, estas experiencias permiten desarrollar habilidades que no siempre tienen el mismo espacio en las evaluaciones tradicionales: comunicación científica, argumentación, capacidad para justificar conclusiones a partir de evidencias y adaptación del discurso al interlocutor.
Así, el valor de una experiencia científica no está solamente en el resultado final o en aquello que se presenta, sino también en el proceso que lleva a construir, comprender y comunicar ese conocimiento.


Una ciencia que invita a preguntar

Enseñar ciencias supone abrir espacios para la curiosidad, la investigación y el pensamiento crítico. Implica acompañar a los estudiantes para que puedan pasar progresivamente de seguir procedimientos a tomar decisiones, de recibir respuestas a formular preguntas y de reproducir información a analizarla y construir explicaciones.
En palabras de la experiencia docente de Melina M. B. De Paola, el desafío está en generar las condiciones para que la ciencia deje de ser solamente un conjunto de contenidos y se convierta también en una forma de observar, preguntar, investigar, argumentar y comprender el mundo.

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