Gustavo Bueno, desde la perspectiva del materialismo filosófico, introduce una distinción crucial entre conceptos e ideas. Según su exposición, los conceptos se definen dentro de campos específicos y limitados, mientras que las ideas, siendo posteriores a los conceptos, trascienden las fronteras precisas de estos. Las ideas emergen de la conexión entre conceptos diversos pero relacionados, desbordando las limitaciones de los campos científicos o tecnológicos. En este contexto, la filosofía se erige como la disciplina encargada de analizar estas ideas, explorando las conexiones que van más allá de los límites definidos por los conceptos.