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Nuestra Historia

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El ISEL es un Proyecto que busca cumplir un propósito pensado, sentido, valorado, evaluado y formulado en la historia del Colegio Público de Martilleros y Corredores del Departamento Judicial de Lomas de Zamora; es un compromiso que desde la identidad de la institución, busca conformar una comunidad educativa autónoma y responsable, apoyada en valores. Es el resultado del trabajo conciente de mujeres y hombres comprometidos con la propia actividad profesional, cuyas particularidades comenzaron a forjar en este lugar desde el año 1973.

Somos concientes que un Proyecto Educativo es un emprendimiento de alto impacto social que vincula a sus responsables con otros actores y gestores en procesos de producción y transformación cultural. Al diseñarlo, consideramos las variables que determinan la pertinencia, sustentabilidad, viabilidad, disponibilidad de recursos físicos y, fundamentalmente, los conocimientos, aptitudes y actitudes de las personas que cumplirían las funciones que corresponden a cada uno de los roles en esta comunidad de trabajo.

La experiencia del Colegio Público y nuestra propia experiencia y participación en las actividades educativas que la institución impulsa y sostiene de manera ininterrumpida desde 1991, corroboran que cuando prevalece la seriedad, transparencia, responsabilidad, respeto por los destinatarios del quehacer y se integran las voluntades, los procesos se inician sin otro esfuerzo que el que demanda diseñarlos, administrarlos y evaluarlos.

Posicionados en el Proyecto Institucional, seleccionamos las carreras iniciales entre un abanico de posibilidades; no obstante la diversificación fue, es y será, una condición que acompaña el avance del conocimiento, las necesidades que se perfilan en materia de formación de profesionales y el desarrollo que demanda la propia comunidad.

EL CONTEXTO DE NUESTRA HISTORIA

Un proyecto educativo es histórico, social y político y está atravesado por infinidad de condiciones, nuestra historia se inscribe en la dimensión pedagógica contextualizada, lo que nos obliga a analizar el tiempo en el que el ISEL se crea y se desarrolla.

El inicio del siglo XXI ratificó cambios profundos cuyos resultados aún no alcanzamos a visualizar, el cambio que protagonizamos tiene carácter multidimensional, la gran omisión radica en que no nos hemos preguntado suficientemente acerca de su naturaleza. Pensar y analizar el cambio tiene el valor de identificar, en el aquí y ahora, las determinaciones que explican el presente y que son fundamentales para comprender lo que ocurre, y de qué manera las transformaciones impactan en la educación.

El cambio tiene nombre: globalización, y es una verdadera revolución cuya vertiginosidad no es equiparable a ninguna otra en la historia. Este fenómeno deshace el orden establecido, deja un espacio en el cual el orden nuevo aún no se establece y genera mitos; constituye un vacío de orden jurídico y social donde las barreras nacionales no funcionan; la exclusión y la pobreza pueden ser consideradas como alguna de sus manifestaciones, la primera remite a la calidad de vida, y la segunda al desempleo. Otro fenómeno que conforma el contexto es el debilitamiento de los Estados nacionales. El Estado comienza a desaparecer, sin embargo un Estado nacional necesita recursos y el único recurso cautivo es la propia población sobre la que se opera la presión.

El crecimiento y la concentración de la riqueza se evidencian en los datos, para tomar sólo uno a principios de los años 90 las exportaciones mundiales fueron diez veces mayores que cuatro décadas atrás; la concentración y el crecimiento de la riqueza es, cada vez más, un enfrentamiento entre poderosos.

El aumento de la población y de las necesidades alimentarias se refleja en la lista de los países más poblados. La desatención de la planificación urbana dará lugar al fenómeno de la tugurización de las ciudades.

En cuanto a los alimentos, si bien la producción de cereales se multiplicó por cinco, la producción alimentaria tendrá dificultades derivadas de la carencia de agua. El costo de ese recurso se incrementará y como consecuencia inmediata se encarecerá el alimento, los datos muestran que su utilización en el mundo se distribuye 70% para riego, 20% para la industria y 10% para el consumo humano.

En esta situación apenas reflejada, se producen los cambios en la Educación Superior, los que se vinculan con las transformaciones de la educación en general. En ese sentido resultan más o menos evidentes los avances de los valores del mercado (CHITNIS, Suma: 2000), ejemplo de ello es el mercado de estudiantes, o la competencia por contratar a los mejores docentes. En lo que se refiere a las transformaciones curriculares, la pregunta es cuántas de éstas obedecen a los cambios de las actividades productivas, o si se efectúan por razones de naturaleza diferente.

En los años 90 se dio una mayor integración de Argentina al MERCOSUR y un mayor conocimiento de otras instituciones de nivel superior. Las universidades privadas incluyeron en su oferta académica nuevas carreras que progresivamente fueron incorporadas a las universidades tradicionales. Esto generó tensión entre demandas y necesidades ya que en Argentina no prevalece la planificación, a lo que se agrega que las universidades no disponen de pautas para contribuir a balancear esa tensión. Las instituciones terciarias sufrieron el embate y se perfila cierta revitalización de su identidad y de sus fortalezas, las que han sido ratificadas por el trabajo que realizaron formando docentes y técnicos, cuyos perfiles les permitió insertarse en el nivel del posgrado sin necesidad de pasar por la licenciatura. Surgieron los títulos intermedios (Técnicos Universitarios y Técnicos Superiores) y se produjo una tendencia al acortamiento de las carreras y a la inclusión de las pasantías como prácticas profesionales o pre-profesionales.

Hasta aquí lo dicho en 2002 cuando el ISEL se proyectaba; en 2010 las tendencias se ratificaron y otras son para considerar, por ejemplo y según el portal Universia, la llegada de estudiantes extranjeros al país no cesa. De 2009 a 2010 se duplicó el número de jóvenes que vienen a cursar una carrera o realizar un intercambio académico a la República Argentina. Según cifras del ministerio de Educación, casi 24 mil alumnos internacionales se encuentran en nuestro país. El Gobierno cree que para 2012 habrá unos 90 mil.

Globalmente el orden económico internacional se vería modificado desde 2008 con las crisis económico-financieras que afectaron a buena parte de las potencias centrales y, consecuentemente, a gran parte de las economías periféricas. América Latina, sin ser una excepción a dichos procesos, logró sin embargo ir afrontando, en general, tales crisis transnacionales en base a condiciones geoproductivas y acciones gubernamentales de carácter estratégico. Varios de los países del subcontinente, apoyados en sus particularidades socioproductivas, generaron caminos de crecimiento económico basados en la ampliación de sus mercados internos desde apuestas por la incentivación de la demanda. Adicionalmente, aunque la redistribución de la riqueza es en dichas economías nacionales un valor perseguido sobre el que se ha avanzado, su complejo sendero aún no se ha transitado en la medida de lo necesario.

Argentina se ubica dentro de este contexto general latinoamericano; mientras los efectos de las crisis jaqueaban gobiernos y golpeaban de manera directa a los sectores más humildes de la población en otras regiones del planeta, nuestro país crecía al 3.4 % anual promedio entre 2008 y 2014 -lejos del 7.6 % anual promedio de 2003-2011, pero significativo aún en el contexto general- (CEPAL, 2014).

Se generaron en este contexto condiciones para la inclusión en el mercado de trabajo y los sistemas sociales y previsionales de cobertura a vastos sectores de la población, muchos de ellos excluidos durante los esquemas neoliberales de la década del 90. No implica esto que no existan aún grandes asignaturas pendientes en lo concerniente al desarrollo con inclusión: las dificultades en la inclusión socioeconómica de los jóvenes, la precariedad laboral, y el desarrollo de servicios públicos de transporte, salud y educación de calidad, principalmente.

En relación a este último aspecto, el educativo – ámbito en el que desarrolla sus acciones el ISEL-, el Estado argentino ha creado 9 Universidades Nacionales en la última década (de un total histórico de 47), 5 de las cuales fueron creadas a partir de 2008. Si bien las Universidades Nacionales constituyen casi el 50 % del total -91 Universidades-, su matrícula constituye el 86 % de la matrícula total, $1.808.000 estudiantes (2013). En los institutos de la educación superior no universitaria de gestión estatal cursaban, también a 2013, cerca de 230.000 estudiantes, en tanto que en los de gestión privada cursaban más de 150.000. Esto implica que el 64 % de los estudiantes del nivel superior no universitario se ubican dentro del sistema de gestión estatal. Por otra parte, considerando a la Educación Superior en su conjunto, a 2013, solo el 28 % de los estudiantes lo hacen en el Sector No Universitario. (Secretaría de Políticas Universitarias, 2013).

En este marco general, si bien resulta difícil sostener que se haya podido mejorar la calidad de la educación en sus distintos niveles – ni desde evaluaciones nacionales ni desde las globalizadas- PISA – sí es posible plantear que el contexto general de la Educación Superior se ha visto claramente modificado por el énfasis puesto en la última década, y en particular en el último lustro, en la ampliación de la oferta de gestión estatal.

En este contexto desarrolla sus tareas el ISEL, mayores sectores de la población con acceso a la educación superior, pero principalmente de gestión estatal, y una dificultad creciente del sistema para lograr mejoras en relación a la calidad educativa. Contexto que así como condiciona las posibilidades de crecimiento de nuestra institución en términos de competencia, abre también el desafío de consolidar y profundizar el diferencial ya generado desde el punto de vista de la calidad.

NUESTROS PRINCIPIOS

Adherimos a la concepción según la cual la problemática axiológica constituye un tema central de la Pedagogía. Creemos que los valores, su esencia y su naturaleza, atraviesan las actividades de las instituciones en general, pero particularmente las de aquellas dedicadas a la educación, yendo más allá del currículum.

La concepción de educación sobre la cual apoyamos nuestro trabajo está relacionada con el respeto por los valores de los estudiantes y los docentes, sobre la base de un primer acuerdo sobre los que resultan los valores de carácter universal.

Al reconocer la importancia de la perspectiva axiológica develamos cómo concebimos la vinculación con el conocimiento, ella se concreta en la relación que se establece en el aula entre el docente, los estudiantes, el conocimiento y los procesos de enseñar y aprender.

El consenso entre los valores individuales y los colectivos está muy relacionado con la calidad de los vínculos humanos, lo que agrega otra característica a nuestra historia y, a la vez, una tarea cotidiana sin término: consolidar un grupo humano que responde a la filosofía de la institución porque de aquel parte, en él se inspira, desde allí la vive, la comparte y la sostiene.

NUESTROS VALORES

Los valores sobre los que apoyamos nuestro trabajo son:

  • La libertad, como posibilidad real que hace a la identidad del ser humano.
  • El bien común, la solidaridad y la tolerancia, que tienen posibilidad de ser, a partir de la ética.
  • La igualdad y la justicia, entendidas como una mayor consideración de los derechos y de las libertades individuales que lleva implícita la defensa renovada del derecho de enseñar y aprender.
  • El trabajo, como derecho de los hombres y las mujeres al servicio de su propio bienestar y el de la sociedad a la que pertenecen.
  • La democracia, en su forma representativa y republicana como expansión de la conciencia reflexiva en todos los espacios, advirtiendo la necesidad de promover formas novedosas de relación entre el Estado y la sociedad civil, que efectivicen la participación real de todos los involucrados.
  • El rechazo a todo tipo de discriminación que supone develar los estereotipos de género, clase, capacidad, edad, preferencia, entre otros.
  • El respeto al ambiente, lo que implica que la concepción ambientalista se incorpore al currículum como contenido transversal comprometiendo a los alumnos en el desarrollo de proyectos que aborden esta problemática.
  • La convivencia y la dignidad humanas como consecuencia de los valores enunciados.

 

Actividades de Extensión